Fue una ceremonia bonita, intima y familiar. El peque se portó bastante bien. Nos miraba con esos ojos grandes que tiene, expectante de ver a tanta gente. Demasiado bien aguantó todos nuestros besos y achuchones, jajaja.
Para ese día, quise hacer algo especial que tuviera relación con la Ceremonia. Entonces recordé una de esas canciones que me enseñaron de pequeña en mi colegio de monjas y que me trae unos recuerdos entrañables de mi etapa de niña.
"Tengo en casa a mi mamá,
pero mis mamás son dos,
en el cielo está la Virgen,
que es también mamá de Dios..."
Me acuerdo perfectamente de los gestos que acompañaban a la canción y de todos mis compañeros sentados en la moqueta cantándola, jajaja.
Entonces se me ocurrió bordar una Virgen Niña, que ahora están tan de moda y acompañarla del texto de la canción. Este es el resultado.
Como siempre os invito a que elijáis los estampados que más os gusten y personalicéis vuestro cuadro.
¡Espero que os guste!
