Mucha gente me había aconsejado, "ve al cine, que luego no podrás volver en mucho tiempo". Y aunque nunca creí en ese tipo de consejos alarmistas, fui al cine... una, dos, tres y hasta cuatro veces durante las pasadas navidades... jejeje.
Y así... entre cines y planes navideños, Emma decidió llegar al mundo, la misma tarde de Reyes, como si se tratara de un regalo adelantado. Lo que no sabía era que dentro de ella, aún habría muchas más sorpresas... pocas horas de sueño, preocupaciones por el peso, su pelo rebelde, muchos cambios de pañal... pero sobre todo amor, mucho amor.
Ahora toca disfrutar de este regalo que me ha dado la vida, aprendiendo con ella, intentando dar lo mejor de mi misma.
P.D.: La pasada semana volví a ir al cine con mis amigas. Esa película no podía esperar. Jejeje.