miércoles, 8 de abril de 2015

UN NAZARENO CON POLAINAS

No concibo una Semana Santa sin procesiones, sin tambores ni cornetas y sin el olor a azahar de los naranjos andaluces...
Desde pequeña me han empapado de esta tradición en el pueblo cordobés de mi madre. Ahora que soy mayor, cada Semana Santa, busco un lugar donde poder retirarme a vivir FE y ARTE con mayúsculas.

Mi mayor ilusión siempre fue ir de Mantilla. Me encantaban esas mujeres, que hoy en día, me siguen pareciendo tan elegantes con sus trajes negros y sus grandes peinetas.

Sin embargo, mi hermana mayor, quiso ser cofrade de Jesús Nazareno. Así que las tías de mi madre la hicieron hermana de la cofradía y le regalaron la túnica completa. Ahora que ha sido mamá recientemente, ha querido que su peque continúe con esta tradición y nos pidió que le hiciéramos una túnica diminuta.

Así que mi madre y yo nos pusimos manos a la obra para poder tener a tiempo el traje de mi sobrino, un Nazareno con polainas, que hizo que esta Semana Santa fuera la más especial que he vivido nunca.

Espero que os guste.